Quizá es el cansancio, me digo
tratando de espantar esas
más que mariposas
más que negras
más que dudas.
Quizá es la música,
que ya no baila a mi alrededor,
o el tiempo
que nunca es bastante.
Quizá son las letras
que se marchitaron en mi silencio
y en tu certeza.
Quizá es el amor,
-esa orquídea amarilla,
ese sueño azul,
ese inesperado encuentro
largamente soñado-
que tal vez sólo está aburrido.
Quizá, yo qué sé,
es la vida,
pero qué jodido es verte partir
con el cansancio,
con la vida,
con el tiempo,
con el todo
a las espaldas.